Antonio Pedone (director del Museo, 1930-1946)

Antonio Pedone (director del Museo, 1930-1946)

Pedone asume en octubre de 1930 como primer director, en sentido estricto, del museo de bellas artes (que se menciona todavía como “Salón de Bellas Artes”), en virtud de un decreto de la intervención federal que crea este cargo. El hecho es de la máxima relevancia por cuanto el museo reafirma su autonomía institucional, apartándose de la Academia bajo la que había sido colocado en 1922. No faltan opiniones disímiles respecto a su designación, sin embargo. Así por ejemplo el diario Los Principios, lo califica de “nombramiento inconsulto”, en tanto La Voz del Interior, la ve favorablemente (“La restauración de las obras del Museo, su cuidado y progreso y la guía del visitante estarán en adelante a cargo de un artista que ha probado capacidad para el desempeño de la función”, dice en su edición del 15/10/1930). Pero el diario local que acoge de manera más entusiasta la noticia es claramente El País, que a lo largo de una serie de notas hace manifiesto su apoyo, publicando inclusive un extenso discurso de Deodoro Roca pronunciado en una cena ofrecida en honor a Pedone por su nombramiento.

Antonio Pedone (ctro.), al asumir la dirección del museo, 1930 (publicada en El País, 17/10/1930)

Antonio Pedone (ctro.), al asumir la dirección del museo, 1930 (publicada en El País, 17/10/1930)

El artista emprende inmediatamente una serie de acciones que orientan en una nueva dirección al museo. Con grandes esfuerzos (ya que los recursos destinados a la institución continúan siendo muy escasos), intenta llevar adelante un programa de cremiento de la colección que, ente otros logros, permite iniciar un núcleo de obra gráfica (dibujos y grabados) Atento también a dinamizar el museo, regulariza los horarios de visita y propone actividades orientadas tanto a un público conocedor, como a sumar a otros, a partir de un espíritu de divulgación. Posiblemente los primeros años de su gestión sean los más intensos, donde la exposición permanente (todavía mayormente conformada por el préstamo del Museo Nacional de Bellas Artes), cede espacio en ocasiones a exposiciones temporales de cierta envergadura, tales como la presentada en 1931 (“Exposición de Pintura y Escultura”), o los sucesivos salones de convocatoria nacional que se realizan entre 1933 y 1935.

Antonio Pedone

Antonio Pedone

DATOS BIOGRÁFICOS
PEDONE, ANTONIO
(Calatafimi, Italia, 1899 – Córdoba, 1973)
Radicado en Argentina hacia 1905 (tomó la ciudadanía en 1922), se instaló junto a su familia en Córdoba. Ya en 1913 se encontraba cursando en la APBA, con maestros como Manuel Cardeñosa, Ricardo López Cabrera, Emilio Caraffa y Emiliano Gómez Clara y contando entre sus compañeros de estudio a José Malanca, Héctor Valazza, Francisco Vidal, Carlos Bazzini Barros y Ramón Gómez Cornet. En 1918, egresado de la academia, realizó su primera exposición individual en el Salón Fasce, como así también su primer envío al SNBA. A partir de la implementación de la ley provincial de becas de perfeccionamiento artístico, resultó ganador junto a Valazza y Vidal, por el período 1923-1926. Su recorrido europeo, al que Malanca se sumó informalmente, se inició en España: tras el arribo a Vigo, Madrid y, fundamentalmente Ávila, fueron las ciudades de residencia escogidas. Las estadías más prolongadas se dieron luego en Italia, en la región de la Toscana (en especial Florencia y San Gimignano), sin excluir breves incursiones a otras ciudades como París y Zurich. Las obras realizadas en este período, muchas de ellas paisajes, dan cuenta de un marcado interés por el problema de la luz, con una adhesión manifiesta, en un primer momento, a ciertas soluciones del divisionismo de Segantini o Previati, que habían interesado a Pedone ya antes de su viaje. Un progresivo abandono de esta vía, un tanto artificiosa, lo llevó a adoptar una factura más libre, enfocándose en los problemas propiamente pictóricos, y a incursionar también en géneros como la naturaleza muerta. El color continuaría ocupando un lugar central en sus indagaciones posteriores que, en cuanto a los temas, seguirían privilegiando el paisaje, aunque sin desentenderse de otras opciones (animales, naturaleza muerta, figura). A su regreso de Europa, su participación sostenida en salones le valió importantes reconocimientos a nivel nacional y una favorable recepción crítica tanto como una rápida inserción institucional en la escena cordobesa: en el SNBA, al Premio para Artistas Extranjeros por Tarde serena (1920), se sumaron Tercer Premio por Cabra y chivita (1927), Primer Premio por Naturaleza Muerta (1930) y Premio “Laura Barbará de Díaz” por Burritos (1931), Premio Adquisición “Secretaría de Industria y Comercio” por Bodegón (1948, que constituye su último envío a este salón); Segunda Medalla en el Salón de Rosario por Naturaleza muerta (1928); Primer Premio en el Salón Municipal de Córdoba por El Abrojal (1942), entre otros. Fue distinguido también en certámenes en el exterior: Segundo Premio en la Exposición Internacional de Baltimore por Terneritos (1931) y Segundo Premio “Medalla de Plata” en la Exposición Internacional de París (1939). Se desempeñó como docente de la APBA en la materia “Colorido” (1931-1951) e interventor durante un corto período (1955-1956). Dictó clases también en la Escuela Superior de Bellas Artes de la UNC (1957-1963) y ocupó durante un extenso período la dirección del Museo Caraffa (1930-1946).


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